24 octubre, 2011

Jardín.


Solía salir a mi jardín queriendo mecer mis miedos entre el color de mis bellas flores. Buscaba siempre a la más hermosa. Su color era brillante, rojo carmesí; un tulipan, y siempre estaba dispuesta a escucharme, así no dijera nada. Caminaba en ese laberinto de color, y al igual que siempre, parecía que estaban felices de verme. ¿Qué sabes de flores exóticas si no conocés a las de mi jardín? Por las tardes puedes pararte a ver el atardecer, su canto te arrulla, y a ellas también. Otras me han escrito poemas, y las otras platicadoras. Pero así cada una es especial, y las adoro. Ahora, hoy, nadando en lágrimas, buscaba a mi tulipan rojo. Llegué y me volteó los pétalos. -Soy una flor, y eso es todo, me dijo. Vienes a mi por consejos, ¿apoyo? No debes quererme, está mal quererte, porque soy un tulipan, y jamás podré acariciar tu bello rostro o besar tus tibios labios. Ahora vete, ve a buscar un mejor consuelo en un humano. Vete, vete ya. Y así fue, corrí. Una semana después murió mi tulipan. Las margaritas dijeron que yo lo maté; los girasoles, que ya no quería vivir; las gladiolas, que se marchitó de amor. Era imposible, si él significaba el amor enterno. Y así me dijeron las azucenas, "niña mía, él murió, pero su amor por ti seguirá hasta la eternidad...".

1 comentario:

  1. ALA MADRE!
    decime mujer, qué tanto talento debe poseer una persona para reflejar un amor tan puro en un tulipán? qué tanta imaginación tiene que tener alguien para enterrar una historia de amor en un simple jardín? qué tan bellas tienen que ser las palabras para que cada una se quede grabada en mi corazón?
    Sólo tengo una respuesta.... tiene que ser tú!
    lo adoré, lo adoraré siempre y te adoro mujer. Mis más sinceros respetos :D
    att
    una aspirante a ser tú ;)

    ResponderEliminar