08 noviembre, 2011

Bruja

Ella estaba sentada en el bar, disfrutando de su copa de vino, y observaba cómo en el fondo de ella se escondían recuerdos. Recordaba sus besos, y sentía aquellas cicatrices dentro de su boca. Recordaba los abrazos, y sentía cómo se le erizaba la piel. El cantinero le preguntaba si estaba bien, y ella decía que sí, pero su aspecto decía lo contrario. Tenía el maquillaje corrido, ahí donde las lágrimas habían pasado por sus mejillas. Ella fumaba y tomaba de su copa. Todos la miraban; ella era hermosa. Por última vez, el cantinero preguntó si estaba bien, y ella le respondió que no. Él le preguntó si le había pasado algo, y ella le dijo, mire usted que a mí no, fue a mi corazón. Un infeliz pasó hechándole tierra, lo engañó y lo hizo añicos. Ahora ella le gritaba, déjeme. Él cantinero ya no le preguntó más, y sólo se limitó a observarla. Una puta, se decía. Se sentaba ella a recordar las innumerables veces en que le comío las labios, en que le hizo reír, en que la hacía sentirse viva tocándole las mejillas y besándole el cuello. Fumaba y daba un sorbo a su copa. Esa fue una de las noches. Decían que era una bruja y que ay de aquél que la engañara porque quedaba hechizado, ahora saben el porqué de su belleza. Hubo un loco, dicen, que logró llegar a su corazón y enamorarla. Luego éste la dejó por saber que era una bestia, o al menos así decía él que era ella. Desde ese día, dicen también, que la ven cada noche bebiendo y fumando en la esquina de cualquier bar. Otros decían que la veían bailar en la fuente del parque, y que algunas veces se sentaba a tocar guitarra. Quienes la veían así, la miraban asustados, y ella reía y gritaba que la dejaran en paz, que era lo único que tenía. También les preguntaba, ¿qué dicen sobre la puta bruja que creen que soy? ¿Alguna vez habían visto a una bruja enamorada? Imbéciles mundanos, nunca habían sabido si quiera de una bruja. Tengo corazón. Lárgense. Y así se habla de ella. Muchos sentían pena por ella, otros asco, al verla así de sucia y desgarbada. Ya nadie pensaba en ella como una bruja, sino como una loca. Finalemente,  unos dicen que una mañana la encontraron colgada de un árbol, otros dicen que ella dejó la ciudad y ahora vive en lo alto de la montañana, y así se dice de ella. Lo cierto es que nadie la volvió a ver.

1 comentario:

  1. tenia tiempo de no visitar tu blog....
    como ha cambiado, genial!!
    pobre la bruja.. se mato!!
    XD

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