12 marzo, 2012
Con sabor a libertad
Aquel momento en que sabes que ya lo has perdido y a la vez ganado todo. Te das cuenta que ya respiras aire puro, que has dejado atrás el aire denso del recuerdo. Luego de estar bailando a la orilla del precipicio, has abierto tus alas y has volado, y lo has burlado. Cuando buscas dejar ir todas aquellas cenizas que quedaron en tu corazón por aquel amor... Y te sientes libre. Como si de cada día, volvieras a florecer, de cada palabra o pensamiento volvieras a creer y como si de una sonrisa o melodía volvieras a latir. Corres, ya no quieres perderte de nuevo en la vida. Ahora eres tú solo, y no hay ninguna mano que te lleve por el sendero o que te recorra y te debilite en una caricia. Cuando te das cuenta que aquellos escalofríos no son hoy más que por el roce de la libertad en tu corazón. Sé que más de alguna vez te sentiste náufrago sin destino en un corazón equivocado, y de alguna manera te creíste valiente y preferiste lanzar tus anclas, pero hoy demostraste esa valentía al estar aquí, recordando, y entregándole de una vez por todas, este amor al pasado.
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