10 marzo, 2012
Sólo corre
Cuando te das cuenta que no temes o quieres a nadie a tu alrededor, esperas la hora de salir corriendo. Te derrumbas por dentro y no quieres que se note de alguna manera cómo la tristeza se te sale por los ojos, no quieres que nadie vea como vas perdiendo el porte y la razón. Sigues sentado y todos voltean a verte. Sientes como atacan con miradas, y todas recaen sobre tu espalda y se reflejan en tus ojos. Te agarras del pantalón con todas tus fuerzas para no soltar las lágrimas de desesperación. Sabes que estás perdiendo tiempo valioso... No se recupera... Tic, tac... Tic, tac... Tu corazón va latiendo cada vez más rápido. Te preguntan si te pasa algo, les respondes que estás bien... Tus pensamientos comienzan a gritar, el cuerpo te comienza a vibrar. Sientes de repente como la cordura te va lloviendo en sudor por toda la cara...
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y cuando menos lo sientes... la desesperación te gana y comienzas a llorar...
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